Category Archives: Perder Peso

Pierde peso en la cocina y con tu móvil

Ya hemos visto en este blog muchas recetas que te pueden ayudar a perder peso o controlar tu línea. Es evidente que necesitamos tener una buena alimentación si queremos adelgazar y, en este sentido, nuestro móvil puede ayudarnos.

Actualmente, podemos encontrarnos aplicaciones para nuestro smartphone para todo tipo de funciones. Ya tengas un iPhone o un móvil Android, seguro que tienes más de una (y de diez) instalada en tu móvil, ¿no es así? Hay aplicaciones calculadora, de redes sociales, para conocer gente, para escribir, para hacer fotos y ponerles filtros, hay aplicaciones para todo. ¿Sabías que también tienes algunas que pueden ayudarte a llevar una vida saludable? Así es.

Cómo tu iPhone te ayuda a perder peso

Por defecto, nuestro iPhone tiene configuradas algunas aplicaciones y opciones que nos pueden servir para lograr nuestro objetivo: llevar una vida sana. Veamos cómo.

Atención plena nos aconseja tomarnos un tiempo para relajarnos y desconectar la mente y así mantener un mejor estado de concentración y reducir el estrés. Dispositivos como el Apple Watch nos permiten tomar control de la respiración durante ese minuto para respirar hondo y relajarnos, y si lo activamos se configura como un objetivo más a cumplir a lo largo del día al igual que los minutos de actividad.

En Nutrición vamos a poder introducir datos de todos los alimentos que ingerimos para mejorar nuestros hábitos alimenticios. Introducir toda esta información de forma manual puede ser bastante incómodo, pero puede compensar para personas que necesitan tener un control férreo sobre su alimentación.

Dormir bien es muy importante para nuestra salud. Debemos procurar dormir y despertar siempre a la misma hora y respetar las horas de sueño que nuestro cuerpo necesita. Unos malos hábitos en este aspecto se reflejan en cansancio, falta de concentración, carácter irascible y descenso de las defensas que puede provocar enfermedades. La sección Sueño de la app Salud nos ayuda a mantener unos hábitos saludables para mejorar nuestro estado de salud.

La pestaña Hoy muestra a todo detalle los datos registrados día a día. En mi caso, al tener un Apple Watch, vemos la distancia recorrida, número de pasos, energía consumida en calorías, tanto en movimiento como en reposo, minutos de ejercicio, etc. Esta sección es similar a Actividad de la pestaña Datos de salud, pero con el calendario al alcance de la mano.

En Fuentes veremos las aplicaciones y dispositivos que han solicitado permiso para actualizar datos de la app Salud.

Datos médicos: aquí definiremos nuestro grupo sanguíneo, así como peso y altura. También podremos definir un contacto a quien llamar en caso de emergencia. “Antiguamente” esto se hacía creando un contacto tipo “AA nombre contacto” para que estuviera visible en la primera posición de los contactos. Ya no tiene sentido hacer esto, porque para acceder a la agenda lo más normal es que se tenga que desbloquear el terminal (sea el teléfono que sea de la marca que sea) y en caso de accidente no creo que pudiéramos darle el código de desbloqueo al personal sanitario o a quien nos socorriera en ese momento, por lo que ese método resulta completamente inútil.

La app Salud permite acceder al contacto de emergencia desde la pantalla de bloqueo sin necesidad de tener que desbloquearlo. Pulsamos el botón de Inicio desde la pantalla de bloqueo o con la pantalla apagada (con un dedo cuya huella no tengamos registrada, ya que de lo contrario el móvil se desbloqueará). Pulsamos sobre SOS y después sobre *Datos
médicos. No es el método más intuitivo para hacerlo, pero el personal sanitario debería estar familiarizado con esto para casos de emergencia donde tuvieran que acceder a los datos médicos de alguien que hubiera sufrido un accidente.

Más apps para perder peso

Si además de las opciones por defecto quieres otras aplicaciones que te ayuden a perder peso y mantener tu línea, te recomendamos que visites este artículo de tuapppara.com. Tienen una lista de apps que te podrán acompañar en tu objetivo y ayudar a monitorizar tu actividad diaria, contar las calorías, vigilar tu dieta y mucho más. No solo son aplicaciones de iPhone, pues también encontrarás para Android y otros dispositivos. Ahora, ya no tienes excusas para llevar una buena saludable.

El control del apetito y la quema de grasas

Los procesos fisiológicos que controlan el apetito son muy complejos y aún no están dilucidados por completo, pero en términos generales existen en el hipotálamo dos grandes centros, uno que libera sustancias que estimulan el apetito, llamadas orexígenas (neuropéptido Y, endorfinas, endocannabinoides endógenos, etc.), y otro que libera sustancias que reducen el apetito, o anorexígenas (dopamina, serotonina, etc.) Por otra parte, algunos de los mensajeros involucrados en el control hambre-saciedad son liberados en otros tejidos (estómago, páncreas, intestino), y tienen como destino el hipotálamo.

La función del hipotálamo en el apetito

Siguiendo nuestro símil anterior: En la Gerencia General, que sería el hipotálamo, hay un departamento encargado de estimular el apetito, y otro de reducirlo. En cada departamento hay mensajeros dispuestos a llevar las correspondientes órdenes, y dependiendo de la decisión que allí se tome, hace salir a los mensajeros de uno u otro departamento, con el resultado de estimular el hambre o la saciedad.

En sentido práctico debemos diferenciar entre los mecanismos que regulan la ingesta durante una comida, que nos hacen levantarnos de la mesa porque nos sentimos satisfechos, y aquellos que evalúan las reservas existentes y programan nuestro comportamiento para tener una mayor o menor disposición a alimentarnos durante un período de tiempo más prolongado. Veamos en primer lugar los procesos que controlan la saciedad de una comida. Volvamos a utilizar a José como ejemplo.

¿Qué ocurre cuando José se sienta a la mesa después de un largo período de ayuno? Para este momento las reservas de energía y glucosa se encuentran en descenso, y el estómago está vacío. En esta situación, el estómago de José libera a la sangre una proteina llamada ghrelina, que actúa sobre el centro del hipotálamo encargado de aumentar el apetito (orexígeno). El hipotálamo hace salir entonces un conjunto de sustancias que tienen como finalidad estimular la ingesta de comida, y llegan a mejorar la percepción de su palatabilidad (sabor, olor, etc.) ¿Acaso no nos sabe mejor la comida cuando tenemos hambre? Entre estas sustancias se encuentra el “neuropéptido Y”, cuyas funciones han sido bien estudiadas, y que ya hemos mencionado con anterioridad. Es uno de los más potentes estimuladores del apetito conocidos, además aumenta la acumulación de triglicéridos en el tejido adiposo, disminuye el metabolismo basal, y desencadena la liberación de otros estimuladores del hambre, pero su efecto requiere que los encargados de reducir el apetito (leptina, serotonina, etc.) se encuentren en bajas concentraciones.

Dicho de otra manera: tenemos un estómago que quiere que le llegue alimento y entonces envía a una chica de los recados de nombre “Ghrelina” al centro que se encarga del hambre en el hipotálamo, con un mensaje que le participa que está vacío. El mensaje es recibido, y se decide resolver la situación. Se le ordena a los mensajeros del centro del hambre, entre los que se encuentra uno muy eficiente, de nombre “Neuropéptido Y”, estimular la búsqueda de comida por parte del sujeto, lo cual se logra, entre otras formas, haciéndola más apetecible. Sin embargo, “Neuropéptido Y” tiene prohibido salir a cumplir con su trabajo si los mensajeros del centro que reduce el apetito se encuentran deambulando por allí. Hasta aquí, todo bien. ¿De acuerdo? Ahora tenemos a José al final de su período de ayuno, estimulado por sustancias que son producidas en el hipotálamo y otros tejidos, y que lo preparan para iniciar la ingesta de comida, lo cual va a llevar a una serie de cambios neurofisiológicos en su estado: En primer lugar, las características de los alimentos en cuanto a olor, sabor, textura, temperatura, etc., son percibidas por los órganos de los sentidos y esa información llega al cerebro y estimula un nervio llamado “nervio vago”, que es parte del sistema nervioso parasimpático, y que en ese momento estimula el páncreas para que libere insulina mucho antes de que la glucosa llegue a la sangre.

La liberación temprana de insulina prepara al organismo para recibir la carga de glucosa implícita en los alimentos. A esto se le conoce como “fase cefálica de la respuesta insulínica”, y es otro factor estimulante del apetito. Esta respuesta mediada por el nervio vago acompaña a la reacción de salivación que anticipa la ingesta de alimentos.

¿Ha tenido la experiencia, cuando se acerca la hora de la comida y ve un alimento apetitoso, como un postre por ejemplo, de comenzar a salivar y ser mucho más consciente de sentir hambre? Estoy segura que la respuesta es afirmativa porque se trata de una reacción normal, y viene mediada por todos los mecanismos descritos hasta ahora.

El proceso digestivo

Muy bien, pues ya tenemos a José sentado a la mesa y dispuesto a terminar su período de ayuno. Una vez comenzada la comida otra serie de receptores presentes en la boca y la faringe “perciben” el volumen calórico y generan una serie de señales que inhiben los centros hipotalámicos que inducen a la ingesta de alimentos. Estas señales de saciedad son de duración corta (no más de 40 minutos), y mucho menos intensas que las producidas por el resto del sistema digestivo.

Una vez que el alimento llega al estómago éste se distiende, y genera impulsos que son enviados por el nervio vago a los centros inhibitorios del apetito en el hipotálamo, y cuando finalmente el bolo alimenticio pasa al duodeno donde los nutrientes serán absorbidos se libera una sustancia llamada colecistocinina (CKK), que contribuye a varias de las funciones digestivas (estimula la vesícula, el vaciamiento gástrico, la movilización del intestino, y la secreción gástrica). El efecto de la colecistocinina es muy
corto, e impide la ingesta excesiva de nutrientes en una sola comida. Luego existen otras sustancias que se liberan a lo largo de todo el tracto digestivo (péptido YY, “péptido parecido al glucagon”), cuyo efecto inhibitorio sobre el apetito es más prolongado, y cuya concentración será mayor o menor dependiendo del contenido calórico de la comida. Esto contribuye a que durante las dietas hipocalóricas la sensación de saciedad dure muy poco.

Volviendo a nuestro símil: la ingesta de alimentos estimula receptores nerviosos en la boca, faringe y estómago que generan un mensaje, que viaja por una vía más rápida que los mensajeros, la vía nerviosa. Digamos que el centro inhibidor del apetito recibe un SMS: “No envíen más mensajeros para estimular, ya es suficiente”. Luego comienzan a llegar los recaderos “Colecistocinina”, que viene del duodeno, “Péptido YY” y otros que vienen de zonas más distantes del tracto digestivo, con la confirmación de la misma orden. Mientras más calórica sea la comida, más contundente será la orden, y más tardará el centro del hambre en volver a activarse.

De manera que el sistema neuroendocrino de José ha recibido la información de que los alimentos ingeridos son suficientes para satisfacer las necesidades calóricas y nutricionales, por lo que alcanza un nivel de saciedad que lo induce a dejar de comer. Estos mecanismos están destinados a frenar el consumo excesivo de alimentos, y son bastante más complejos que lo aquí descrito, pero lo más importante para el tema que nos compete es dejar claro que en condiciones normales la ingesta a corto y mediano plazo está estrechamente controlada por procesos neurofisiológicos que se escapan a la voluntad en cuanto a sensaciones de apetito y saciedad. Por otro lado, y aquí viene la explicación de lo que ocurre con el apetito a mediano plazo, la cantidad de nutrientes necesarios para inhibir el apetito varía según las circunstancias. Cuando el ayuno ha sido prolongado, o los niveles de glucosa han descendido lo suficiente para iniciar los mecanismos de alerta por hipoglicemia (baja glucosa en sangre), se produce una disminución simultánea de la leptina y de la insulina que estimula los centros del apetito liberándose “neuropéptido Y”, y generando una sensación de hambre cada vez mayor, que obliga a ingerir más cantidad en la siguiente comida con la finalidad de cubrir el gasto calórico. Por otro lado, el frío estimula la ingesta de calorías y el calor la reduce, como consecuencia de la interacción entre los centros del hipotálamo que se encargan del control tanto del apetito como de la temperatura.

La ingesta y la quema de grasa

La disminución del tejido adiposo a causa de una dieta, o cualquier otra razón, hace que se produzca menos leptina, con lo cual también se estimula la liberación del “neuropéptido Y”, que estimula el apetito de la misma forma que si estuviera en ayuno prolongado. Este también sería el caso de consumir productos naturales quemadores de grasa como los aquí descritos, que son muy efectivos para quemar grasa. De hecho, la reducción de leptina es una señal al sistema nervioso de que se están perdiendo las reservas de energía, lo que también genera la orden de hacer más lento el metabolismo. Podría pensarse que la administración de leptina ayudaría a reducir el apetito y acelerar el consumo de reservas energéticas, pero en muchas personas que sufren de obesidad los niveles de insulina y leptina se encuentran elevados, por lo que se piensa que en estos casos se ha desarrollado una resistencia por parte de los receptores para la leptina que impide su efecto de reducción del apetito.

De manera que ya sabemos cómo regula nuestro organismo la relación hambre-saciedad con respecto a nuestros depósitos de grasa, nuestros niveles de glucosa, y las necesidades de nuestro metabolismo, pero los mecanismos del apetito son aún más complejos que todo esto. Para complicar las cosas, además de las sustancias involucradas antes descritas, el apetito puede verse influido por hormonas y neurotransmisores. En el caso de las hormonas, la prolactina (hormona relacionada con la lactancia), cuando está elevada puede relacionarse con obesidad en forma reversible. Los corticoides, como el cortisol, producen sobrepeso. La hormona liberadora de tirotropina (un estimulante de la tiroides), reduce el apetito y también el peso. De manera que el equilibrio entre estas y muchas otras hormonas influirá en la sensación de hambre o saciedad, así como en el aumento o disminución del tejido graso. Luego tenemos los neurotransmisores. La explicación detallada de la función de estas moléculas daría material para escribir otro artículo, pero en los próximos posts me limitaré a exponer los elementos concretos relacionados con el tema que nos ocupa, que es su influencia sobre el apetito y sobre el peso.

“La función reguladora del apetito corresponde al hipotálamo, el cual forma parte de las estructuras más primitivas del cerebro, y no responde a la voluntad. En el hipotálamo se encuentra un centro que produce sustancias estimulantes (orexígenas), y otro que produce sustancias inhibitorias (anorexígenas). La proporción entre estas sustancias inducirá sensaciones de hambre o saciedad. Esta proporción está determinada por factores como el nivel de tejido graso, la temperatura ambiente, el contenido calórico de los alimentos, y muchas otras variables.

Consejos para bajar de peso rápido: La dieta de la manzana

La dieta de la manzana es uno de los consejos para bajar de peso rápido de manera natural ya que esta fruta es rica en minerales y posee propiedades desintoxicantes para el organismo. Las manzanas las podemos encontrar en cualquier época del año y en distintas variedades.

Es una fruta muy aromática y apreciada, pero no muchos conocen de su gran valor nutritivo y de sus propiedades curativas, ya que si la comemos a menudo esta comprobado que puede prevenir varios tipos de cáncer.

Beneficios y propiedades de la dieta de la manzana

Entre las bondades de la manzana tenemos que es un alimento que quema grasa y sirve para los siguientes tratamientos:

  • Obesidad.
  • Estreñimiento.
  • Regulador de la hiperténsion
  • Sistema nervioso.
  • Regula colesterol y triglicéridos.
  • Eliminador de líquidos.
  • Hidrata el organismo.
  • Limpia los intestinos eliminando todo tipo de bacterias y parásitos.
  • Previene el cáncer gracias al poder antioxidante que tiene la manzana.
  • Elimina la fatiga crónica.

Esta dieta es ideal para todas las personas que estén sanas, las personas que sufran de alguna enfermedad deberán consultar con su médico. 

Las tres formas diferentes de la dieta de la manzana

Existen 3 formas de dieta, aquí te damos algunos consejos para adelgazar con las siguientes dietas:

La dieta de la manzana, donde el alimento único es la manzana en cada comida principal por un periodo de 3 días, no más. Si desea continuar por más tiempo lo mejor será consultar con su especialista.

La dieta de la manzana que esta acompañada de otros alimentos naturales, que sirven para complementar la nutrición diaria por un periodo de tiempo máximo de una semana, si desea prolongar el tiempo es mejor consultar con el médico.

La dieta mixta de manzanas y otras frutas, es la combinación de variedad de frutas y manzanas como único alimento en las comidas principales, son alimentos que ayudan a quemar grasa hasta que logres recuperar tu peso ideal, una vez que logres alcanzar tu meta lo recomendable es mantener un equilibrio en la dieta para mantener tu peso y si es necesario acudir a un nutricionista mucho mejor.

Como puedes ver, existe una dieta a base de manzana que puede ayudarte a perder peso rápido.